sábado, 24 de septiembre de 2016

El impacto de la reforma educativa en México


Es indudable, por lo menos para todo el Sistema Educativo Nacional, que la calidad de la educación en México debe mejorar. Desde los resultados de las evaluaciones oficiales a alumnos y maestros, hasta los índices de lectura y el número de científicos y profesionales de las ciencias básicas en la población mexicana, son muestra de las precarias condiciones educativas y el rezago escolar, sobretodo en el área de ciencias como las matemáticas, la física y la química.

Aunque en lo particular no considero que la reforma educativa (recién decretada en febrero pasado) sea precisamente eso, en cuanto a la definición de un nuevo modelo académico formativo para los educandos, sino más bien representa una reforma administrativa y laboral del servicio educativo nacional; si considero que las reformas a los Artículos 3º y 73 de nuestra Constitución convergen en la implementación de una estrategia política para mejorar la calidad de la educación en el país (entre otros fines), estrategia necesaria más no suficiente.

Dicha estrategia debe tener un verdadero impacto sobre la calidad de la educación de los niños y jóvenes mexicanos, pues de lo contrario evidenciaría el errado criterio de la política educativa del Gobierno Federal. Por lo que es entonces indispensable diseñar un mecanismo de evaluación de la política educativa en general y no solo del quehacer educativo de los maestros del Estado.

La creación de indicadores para la medición de la calidad de la educación y de la política educativa es una tarea metodológicamente compleja y políticamente sensible. Habrán que seguirse midiendo los resultados del aprovechamiento escolar, también es apropiado evaluar a los maestros, pero es igualmente indispensable evaluar a las escuelas, a los directivos y a los funcionarios de la Secretaría de Educación Pública; así como a los montos fiscales de las partidas presupuestales, su destino y su eficiencia.

Los indicadores serían: los promedios de calificaciones de los alumnos; los grados de estudio y las carreras docentes de los maestros, directivos y funcionarios; el equipamiento y la infraestructura de las escuelas; el crecimiento real del presupuesto educativo; el tiempo que los padres dedican a la tutoría académica de sus hijos escolares; y el porcentaje de programas educativos en proporción al total del tiempo aire de transmisión de los medios.

Por otra parte, al no ser técnicamente indispensable evaluar a todo el universo de la población objeto de estudio (independientemente de la eventual viabilidad de hacerlo) se puede recurrir a una muestra aleatoria estratificada para registrar los datos que cada indicador requiere para estimar la calidad educativa en cada estado. Esta medición muestral se debe realizar año con año para determinar las condiciones actuales y las tendencias del desempeño y de la gestión escolar, año con año. Un muestreo aleatorio garantiza la representatividad del universo y valida la generalización de los resultados de la encuesta hacia la población de estudio.

Con estas consideraciones metodológicas estaremos en condiciones de medir el impacto de la reforma educativa en la calidad de la educación y de la gestión de la educación en México. Porque la evaluación debe ser integral y no solo enfocarse a las calificaciones de los alumnos inscritos ni de los maestros en servicio. Hacerlo así, sería tan nefasto, comparativamente, como culpar al gobierno de todas las desgracias sociales que acontecen a nuestro alrededor.

1 comentario:

  1. Buen dia!!
    Sugerencia: Para las siguientes publicaciones sugiero hacerlo bajo otro esquema, donde el lector pueda realizar sin ningún problema, es decir los colores, tipo de letra no favorecen.

    Con respecto al trabajo:Debes dejar en claro al lector cual es la introducción, desarrollo y conclusión de manera que el al introducirse a la lectura, reconozca los elementos.

    El próximo producto deberá ser publicado como un enlace.

    Excelente inicio de semana!!!

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